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Resiliencia. Este concepto lo tomamos prestado de la ingeniería. Hace referencia a la capacidad que tienen los materiales para volver a un estado anterior, tras un proceso de deformación. En psicología la presión está referida especialmente a la ansiedad y a la tristeza, siendo el estado anterior el de calma y bienestar.

En otras ocasiones he hablado de conceptos que por separado son muy importantes para entender cómo nos sentimos. Conceptos como resiliencia, exigencia, necesidad de control, locus de control, egodistonía, optimismo y pesimismo son la base para poder definir qué características de personalidad nos hacen más resistentes ante la ansiedad y la depresión. Le recomiendo que si le interesa este artículo eche un vistazo a esos conceptos más detenidamente. Le ayudarán entender mejor esta idea.

Ante situaciones como un posible despido, semanas de trabajo con muchas cosas pendientes que no acaban de resolverse, pérdidas de personas queridas, diagnóstico de enfermedades graves… En función de nuestras características de personalidad y nuestras habilidades, se producirán diferentes niveles de desgaste en nosotros mismos. No a todo el mundo le afectan de igual modo estos acontecimientos. Hay quienes se hunden y otros que salen más reforzados, o por lo menos no dañados. A esto se le llama resiliencia. Según lo resiliente que es cada uno, así hará frente a sus circunstancias con mayor o menor éxito.

Por tanto, ¿qué características debe potenciar una persona para protegerse de la ansiedad y la tristeza?